Hernia de disco contra abultamiento
  

Los trastornos de la columna son más comunes en la práctica médica actual. Los dos términos disco herniado y disco abultado pueden sonar iguales, ya que los resultados finales son un poco similares, pero el proceso de la enfermedad es diferente. Este artículo señala las diferencias entre estos dos términos que serían útiles para una mejor comprensión.

Hernia de disco

Cuando el disco se degenera, el núcleo pulposo envejecido, que es la porción central más blanda del disco, puede romperse a través del anillo exterior circundante llamado fibrosis anular. Esta ruptura anormal del núcleo pulposo se llama hernia discal.

La hernia discal puede ocurrir en cualquier lugar a lo largo de la columna vertebral, pero la ubicación más común es la región lumbar inferior al nivel entre la cuarta y la quinta vértebra lumbar.

Clínicamente, el paciente puede presentar dolor de espalda acompañado de una descarga eléctrica como dolor, hormigueo y entumecimiento, debilidad muscular, problemas de vejiga e intestinos, dependiendo de la ubicación de la hernia.

Por lo general, el diagnóstico se realiza clínicamente, y la resonancia magnética será útil para confirmar el diagnóstico.

El manejo del paciente depende de la gravedad de los síntomas experimentados por el paciente, los resultados del examen físico y los resultados de la investigación.

Hernia de disco

En esta condición, el núcleo pulposo permanece contenido dentro del anillo fibroso y no se abre. El disco puede sobresalir hacia el canal espinal sin abrirse y puede ser un precursor de la hernia. El disco permanece intacto excepto por una pequeña protuberancia.

Las causas varían, incluyendo trauma, debilidad genética en la pared del disco y toxinas.

Clínicamente, el paciente puede presentar dolor intenso en caso de que los nervios espinales ubicados directamente detrás de los discos espinales estén comprimidos. Otros síntomas pueden variar según la ubicación de la lesión. Los discos abultados en la columna cervical pueden causar dolor de cuello, dolor de cabeza, dolor de manos, debilidad y entumecimiento. En el área torácica, el paciente puede presentar dolor de espalda superior que se irradia a través de la pared torácica, dificultad para respirar y palpitaciones. En la región lumbar, el paciente puede quejarse de dolor de espalda baja, problemas de intestino y vejiga, así como de disfunción sexual. Si la vejiga y el tono del esfínter anal se ven afectados, se convierte en una emergencia neurológica.

El tratamiento incluye analgésicos, relajantes musculares, terapia de masaje, fisioterapia y, en casos graves, se pueden considerar opciones quirúrgicas.